lunes, 28 de julio de 2008

Actitud Punk

Saco de la chaqueta sin mangas un Marlboro. Busco el encendedor en el bolsillo de mi pantalon, mientras miro a mi alrededor. Mohicanos y remaches, puntas, explosiones. Lindo decorado, como para una pagina de sociales del Mercurio. Llego a la salida de emergencia, que abrian cuando lo que fuera que estuviera pasando abajo llegaba a su fin.
Estaba apoyado contra el muro, con esa chaqueta que siempr he envidiado: una Rocker de mezclilla negra. Jeans negros, lo unico diferente era que hoy no tenia sus botas puestas. "Los dos dejamos de lado algo", pense. Poleron negro bajo la chaqueta, la bufanda cubriendo la mitad del rostro, tal cual antes, cuando no podiamos dejar que nos vieran. En cualquier parte, cualquier esquina, al cruzar la calle, nos sacaban una foto y a la semana apareciamos tirados junto al rio.
Tiempos aquellos.

Lo saludo. Hacia bastante que no lo veía. supe que estaba de guardia, que trataba de entrar a la universidad, que iba todo bien con su mina, pero no se. Era como un extraño. No ha pasado ni un año que no dejamos de ver, y ya siento que es un extraño. Es desechable. Sigo fumando, el saca uno y me pide fuego. Saco el encendedor y se lo paso. Se acerca un huevon con pantalones anchos, como no perteneciente a esta manifestacion de especímenes dejados de lado, que expresaban su odio en su ropa y cabello.
- Hermanito, ¿no tiene un cigarro?
-No soy tu hermano, y no tengo cigarros pa' vo'-. Esa me salio del alma, como si el solo hecho de ponerme los remaches, la cadena en la cintura, las chaquetas de cuero y los pantalones apretados me diera una seguridad, una firmeza y rudeza que no obtengo de otra manera.
- ¿Y pa' qué con esa hermanito?.
- Ya te dijeron que no hay nada. Camina no más o terminay en la cuneta-. Ese fue él. Era como si no hubiera pasado ni un día, de la ultima vez que deambulamos juntos por la calle, como si esa noche no hubiese terminado, como si no se hubieran llevado al Negro, o que el Peter no se hubiera muerto.

Tengo sed, quiero una cerveza. Tomaría un vodka pero el dinero no me acompaña esta vez. Un estudiante no siempre puede costear un Eristoff, o al menos, un vokda rancio con letras rusas. Voy a la botilleria más cercana y pido una Escudo... me detuve y cambié de parecer: Una Báltica. Tal como en los viejos tiempos, tal como antes. Dejo $250 por el envase y parto de vuelta al Bar. Aun no empieza la tocata. Afuera tod es pelos pintados, teñidos de colores electricos. Recuerdo ue hasta yo teñi el mio, todo un año tuve la cabeza roja, al final era la moica roja y negra, se veia increible, al menos en ese momento pensaba asi. Huevadas de pendejo.
Abro la cerveza y doy el primer sorbo. Helada, suave, dulce. Echaba de menos esta sensacion. La paso y seguimos conversando, recordando. Luego no hubo tema, eramos extraños ahora, eramos diferentes.

Unos metros más alla, un grupo empieza una pelea, tres contra cuatro, deben ser santiaguinos contra porteños. Siempre se armaban buenas mochas en el parke cuando venian los de santiasko. Me quedo mirando a los nuevos punkitos golpeandose con cadenas, botellas, botas y combos. Un espectáculo casi cinematográfico. Me río, por dentro me río. Empieza la impaciencia. La salida de emergencia tenía un candado nuevo, ya no podiamos levantar el pestillo y entrar mientras otro distraía al portero como antes. Todo mal.
Por fín, se escuchan las guitarras ardiendo abajo, la batería picando a fondo con la caja y los platillos. Entramos, bajamos las escaleras. Abajo, el ambiente es pesado, denso. No hay salida de aire, el humo del cigarro se condensa. Atmósfera tóxica, pero necesaria. Ingrediente obligatorio de las noches interminables del Bar Laduana, donde salias con un golpe en la cara, brazos destrozados por el choque con las puntas de otros, alguna adolescente necesitada de comprension que buscaba en la cama de otros el amor que no tenia en su familia, intentando llamar la atencion con gritos sordos de sexo, drogas y noches fuera de casa. Todo eso por tan sólo los quinientos de la entrada, además del cover que cobrabas una vez dentro.

Volver a eso, volver a vivir así. Vivr rápido y morir joven, dejando un bonito cadaver. Aunque fuera una sola noche, llamaba la atencion. Fiesta. Hacen falta los Fiskales en el puerto.
Sigo tomando la cerveza. Tomo el último sorbo y escondo el envase, mas que mal, son unas monedas. La banda no suena mal, pero lso primeros deben ser excelentes o no prenden al publico. No logran el efecto deseado. Corren unas lineas sobre la mesa. Una primero, luego la otra, asi no quedamos "cojos". Una cerveza sale al ruedo, lueog otra y otra. voy al baño, y mientras espero hay una punkita nueva, con la cabeza pintada de rojo y negro, la miro y no le doy importancia, al menos por ahora. La técnica es la indiferencia, asi las consigues luego. Y lodigo, no es dificil conseguir una mujer. Para llevarla a la cama no necesitas dinero. Es muy fácil.

Se baja el grupo, ahora viene Ocho Bolas. Ahora empieza el ruedo, el carrete se arma cuando Pinpón, Sata, Peter y no recuerdo quien mas suben al escenario y abren con su típico "Yo soy como el fracaso, total del mundo"..en honor a Pablo de Rokha. Esperando el inicio, me saco la chaqueta y la guardo por ahí.
-Hola buenas noches. Y nos vamos a la conchetumadre. ¡Demencia Alcohólicaaaa!.

Y la incercia te llama, cuerpos girando entre sí, como si tuvieran un centro concentrico. Un pegamento invisible mantiene a la horda de ultraviolentos en movimiento, saltando de un lado a otro, golpeandose, gritando, pateando, como poseido por una psicosis total y catarquica. Y ahi estaba yo, en medio de todo ese tumulto. girando como uno mas, golpeando denuevo, luego de haber estado alejado bastante tiempo de las canchas.
-Gracias-. Termina la primera canción y todos estan fuera de si. Voy a la mesa, armo otra linea más, una gruesa, y se va en milesimas de segundo por mi nariz, dejando esa acidez y amargura característica del material de primera. Vuelvo al circulo mientras suena otra canciuon, no recuerdo su nombre ni el coro, pero salto y golpeo como nunca. Inyectado al maximo. Esta noche nada me detiene. Nada.
El trance espiritual donde la destruccion y el caos se hacen vivientes, donde la unica regla es levantar al que se cae al suelo, pero no dejar de golpearlo luego, donde machos y hembras son tomadas por igual. Solo importa mantenerte vivo y pateando literalmente.
Sigue la musica, llamando a la violencia. Consignas contra la policia, muerte a los fachos, el letrro del escenario de No virar Derecha. Y en la barra, el video de Msifits American Psycho. Todo es perfecto, todo esta en su lugar.
-Fucking Militares....-. Solo de bajo y el bla bla bla bla bla bla acompasado. Me subo al escenario y me tiro de espaldas sobre la masa punk que baila, caigo sobre 3 o 4 idiotas que me pegan un combo en la cara. Le devuelvo dos y una patada en el pecho. Hasta ahi llegaron los poseros.

Pero algo faltaba, algo no cuadraba. Era la misma ropa, la misma musica, el mismo lugar de antaño, incluso la misma compañia de antes. Recuerdo cuando veníamos solos, siempre saliamos con una mian o a veces dos, nos ibamos a donde fuera, podiamos terminar en el muelle Prat, en la Aduana, o el 21 de mayo, pocas veces te llevaban a su casa, pero el resultado era el mismo fuera donde fuere. Sexo. Contra la pared, piernas abiertas, falda arriba, y yo atras, tirando el pelo, apretando la cintura o mordiendo su espalda. Ella, siempre elegia una mina nuevita, tierna, delgada, eran mis favoritas. Mi perro a veces era bastante selectivo, otras, solo dejaba que el alcohol surtiera efecto. Una vez fue tanto el griterio de las dos que nos agarramos que llegaron los pacos y nos llevaron al calabozo. Ellas tuvieron que explicar que era sexo consensual, para que nos dejaran libres. Y apenas nos sacaron, volvimos al mismo lugar a terminar la faena. Dias aquellos.

Ahora las cosas eran distintas. Habiamos cambiado, aun cuando deciamos que no. Estabamos viejos para estos trotes. Vivimos tan rapido un tiempo que la vida transcurre demasiado lenta ahora. Una semana era como un mes, los meses parecian años, y no te dabas ni cuenta cuando de tener 16, pasabas a tener 17, y tu te sentias mas grande,con la experiencia de un huevon de 21.


El ruedo seguia, seguian sonando. Me detuve a pensar, a ver, a observar. La escena era distinta, ya no estaban los mismos de antes, algnos por que se alejaron, otros por que se casaron, otros por que estaban en el hotel de barrotes por homicidio o algo parecido, y lo peor, algunos muertos. Y asi era la vida. Un sabado tenias 3 amigos, al sabado siguiente 5, y al proximo 4. No podia dolerte, algun dia serias tu, y serias uno mas de los caidos.

Me llega un combo en toda la boca y despierto de los recuerdos. Estoy en medio del slam. Mando el combo de vuelta, pego unso cuantos mas y la cosa sigue.
Otra cancion, y otra mas, ya va mas de media hora. Terminan con Voy pal Baron, y se despiden.

Es diferente desde abajo. La ultima vez que habia estado aqui, estaba en el escenario, cantando con mi grupo. Lastima que nos separamos, que el Bubo se fue a la mili, el Jim se caso y el Kelo se cago la vida por haberse metido ocn esa mina que andaba contagiando a todos.
Me siento. Las fosas nasales ya estan anestesiadas, constipadas de tanta dama blanca. Saco un pito, uno bien enrollado. Lo prendo, luego de fumar un rato, lo paso al Tony, y nos quedamos mirando. No habia pasado ni un dia, ni un momento de esa noche, donde lo pille tirandose a la que era mi mina en ese entonces.
No habia pasado ningun dia. Lo tomo del cuello, saco la navaja oxidada que tenia guardada en la chaqueta desde la ultima vez que la use, hacía casi un año, y se la entierro en el pecho. La sangre salia a borbotones, profunda, oscura. Habia perforado una arteria. Dos minutos, a lo mas 3, y moriria desangrado.
Me levante, mientras todos me miraban, horrorizados. tome mi otra chaqueta del rincón donde la habia dejado, tomo un sorbo de mi cerveza, me la pongo y me alejo del lugar. Gritos desesperados de minas huevones, llamando a la ambulancia sabiendo que seria muy tarde para cuando llegara. Otros a los verdes, pero ya me habre ido. Me rio, saco un cigarro de la chaqueta. Marlboro. Antes eran Belmont Light 10, como cambian las cosas. Miro atras, subo las escaleras. Sé que le di una leccion, se que les demostre quien era.

Mas que mal, esa era la actitud no?. Actitud Punk?.

Salgo del bar en medio del caos y los gritos, aparece una camioneta verde, baliza y sirena. ¿Alto ahi!. Hago caso omiso, sigo caminando, doy la vuelta en la esquina y fumo una quemada larga, muy larga. Venian atras 5 uniformados. SAcan el arma de servicio y comienzan a gritarme. Comienzo a correr y a esquivar los disparos. Avanzo por unas calles, subo por unas escaleras, llego a un mirador. Los perdi, pense.
Me siento, saco otro cigarro y me relajo. Las luces llegan en segundos. Me encierran, me bloquean toda salida. Miro la altura y me preparo a saltar, pero no, sería muy de Sobredosis, libro de Fughet. Mejor, saco la navaja oxidada, que aun tenia sangre del Tony.
-Suelta la cortapluma. Dejala en el suelo!-. Orden tipica del que tenia mayor rango en el grupo.
- O la sueltas o abriremos fuego-. Otro paco mas.

Un disparo, dos, ya no siento. Caigo en el piso, inconciente, muerto.
Una luz blanca, como el tunel del que todos hablan. Abro los ojos. Paredes blancas, suaves, intento levantarme, me duele la cabeza, trato de tocarmela, pero no puedo. Mis brazos no responden. Estan atrapados. Una camisa de fuerza. Paredes blandas, suaves, todo de blanco. Demasiado blanco. Demasiado...

Un enfermero tambien de blanco llega y me inyecta algo en el cuello. Los gritos se acaban, se mueren en mi cabeza... cierro los ojos. EL silencio se adueña del lugar.
Blanco, demasiado blanco. Necesito algo de color aqui.